Descubre cómo la personificación de los agentes de IA, desde robots de limpieza hasta asistentes personalizados, está transformando la experiencia y relaciones dentro de las empresas.

Los agentes de IA están cambiando rápidamente la forma en que trabajamos, y su impacto es evidente en el mundo empresarial. A medida que las empresas adoptan nuevas herramientas basadas en IA generativa, no solo están mejorando la eficiencia, sino que están abriendo nuevas oportunidades para transformar el trabajo físico.
Hoy, estamos presenciando una evolución en la forma en que los robots y los agentes de IA, con "cuerpos" físicos, pueden generar un valor añadido al interactuar en el mundo real. En este artículo, exploraremos cómo estos agentes de IA personalizados, que van más allá de la digitalización, están creando nuevas experiencias para los clientes y empleados.
Aunque los agentes de IA actuales son conocidos por mejorar la eficiencia de las tareas administrativas, la verdadera potencialidad de la IA se muestra cuando aprendemos a dialogar correctamente con estos sistemas.
Para obtener respuestas útiles de la IA, es fundamental usar la "técnica del diálogo". Esto implica hacer las preguntas correctas y proporcionar las indicaciones adecuadas para que la IA entienda nuestras necesidades. Este aspecto será aún más crucial cuando la IA salga de la pantalla de la computadora y se integre en el mundo real.
El mundo real está lleno de situaciones impredecibles. Desde niños corriendo en un restaurante hasta herramientas que caen en fábricas, la IA debe adaptarse a estos eventos inesperados, lo que requiere una comunicación fluida y efectiva con las personas que la rodean.
El objetivo es pasar de la simple eficiencia de la IA a un modelo donde diseñemos una comunicación fluida entre los humanos y los agentes de IA. Este cambio será clave cuando los robots, que ahora cuentan con un "cuerpo", interactúen con su entorno físico.

Uno de los ejemplos más comunes de este cambio es el robot de limpieza Roomba. Al observarlo cambiar de dirección cuando choca contra un obstáculo, uno podría sentir la necesidad de decir "¡Sigue!". Este comportamiento refleja lo que se conoce como antropomorfismo, donde asignamos características humanas a la IA, como si fueran mascotas que interactúan con nosotros de manera afectiva.
A gran escala, los robots en almacenes logísticos ya están llevando a cabo tareas complejas como transportar cargas pesadas sin quejas, demostrando una precisión y eficiencia superiores a las de los humanos. Estos robots no son solo máquinas; se han convertido en compañeros silenciosos pero confiables que mejoran la productividad.

¿Qué sucedería si añadiéramos "antropomorfismo" a la interacción entre humanos y robots? Esta técnica de diseño tiene el potencial de transformar la manera en que trabajamos y nos relacionamos con la IA.
En un restaurante, un robot con forma de gato que se mueve y hace gestos puede cambiar completamente la experiencia del cliente. No solo entrega comida, sino que también transmite una experiencia divertida a través de sus movimientos, lo que mejora la experiencia del cliente (CX).
El robot Moflin, un robot mascota con IA, tiene una personalidad que cambia según la interacción de las personas con él. Este robot no solo repite rutinas, sino que desarrolla emociones, lo que lo convierte en un compañero único que crea un vínculo afectivo con las personas, algo que tiene gran valor en las relaciones de negocio.
Imagina un escritorio inteligente en la oficina del futuro que no solo guarda documentos, sino que también te recuerda reuniones y cuida tu bienestar. Este agente IA no solo organiza tu agenda, sino que también interactúa contigo de forma afectuosa, sugiriendo descansos cuando te ve cansado. Es una nueva forma de "experiencia del empleado (EX)".

La clave para que esta interacción fluida sea exitosa está en el campo de la HAI (Interacción Humano-Agente), un área académica que estudia cómo diseñar relaciones efectivas entre humanos e IA. Cuando esta interacción se optimiza, las empresas pueden crear un valor experiencial más allá de la funcionalidad básica de la IA.
En este artículo, hemos visto cómo la evolución de los agentes de IA pasa de la eficiencia en las tareas automatizadas a la creación de valor experiencial a través de la personificación en el mundo real. Desde robots de IA que ayudan en tareas administrativas hasta agentes de IA físicos que interactúan en entornos reales, la personificación de la IA tiene el poder de transformar la experiencia del cliente (CX) y la experiencia del empleado (EX), mejorando las relaciones y creando un nuevo tipo de comunicación emocional con la tecnología.
El concepto central para que esta transformación sea exitosa es cómo diseñar una relación fluida entre humanos e IA, lo que abre nuevas oportunidades para las empresas.